Desaprender para crecer

Nuestra confusión es su negocio
Mi crítica a la Psicología
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Desaprender para crecer

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Opción A. Cambiar de corte de pelo, de trabajo, de pareja, de ciudad, de dieta, de perfume, de coche, de aficiones, viajar lejos, leer libros nuevos, comprar ropa nueva, comprar una casa nueva, comprar, comprar, perfilar pequeños proyectos que nos distraen temporalmente y evitan que miremos hacia dentro. Todo esto son  parches que desvían nuestra atención brindándonos un olvido temporal con aspecto de soluciones verdaderas. La novedad, por contraste con lo cotidiano, siempre ofrece una sensación de mejora, pero una vez la hemos asimilado comprobamos que nos situamos de nuevo en el kilómetro cero de nuestro avance, que nuestro progreso ha sido una ilusión óptica.

Opción B. Afrontar, afrontar y desaprender, desandar, desanudar, desencadenar, desenrollar, desarticular, desatar, deshacer, descorrer, desprenderse, soltar los patrones aprendidos por inercia, prestados -consciente o inconscientemente- de otras personas que aquí y ahora nos bloquean y nos eternizan en las arenas movedizas de un presente inestable que tiene mucho de pasado, poco futuro, y sobre todo que nos duele. Esta opción requiere de esfuerzo y tesón, de un método acertado y a veces de acompañamiento profesional, pero es el único camino para crecer y evolucionar de forma sólida, de dentro afuera, para alcanzar el cambio de verdad, el duradero.

Poco a poco, avanza.

Un fuerte abrazo.

**** Esto no pretende ser una crítica a la opción A, en sí tan agradable y necesaria como la vida misma, tan sólo busco resaltar su precariedad  como terapia, e indicar a su vez una viable alternativa.****